domingo, 19 de agosto de 2012

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Derrepente lo comprendió todo. Fue una mañana cualquiera, de un día cualquiera, aunque por la claridad con la que sus propias decisiones se asentaron frente a sus ojos, mientras se observaba en el espejo, aquello ya llevaba tiempo fraguándose.

Ay Daniela, se dijo, que ciega has estado. Llevas tanto tiempo intentando entenderte que te olvidaste del viento, del mar y de los olores de las ciudades. Te olvidaste de que nada, nunca, te hará tan feliz como sentir cómo la vida vibra a tu alrededor. Llenarte los pulmones de la libertad que se respira en una ciudad sin nombre, disfrutar de los retos del día a día, desesperarte enloquecida y sacar fuerzas de donde las haya. Sorprenderte a tí misma en cada paso hacia adelante, superar aquello que consideraste insuperable hace tan solo unos días.

Mientras se miraba en el espejo, se sorprendió a si misma sonriendo. Era una sonrisa de alivio, de satisfacción. Ahora se veía con mejores ojos que antes. Decidió que habia llegado el momento de cambiar, de sentir y de dejarse llevar. Se acabó el pensar en lo que se debe en vez de en lo que se quiere. Se acabaron el miedo, la culpa y las sombras.



lunes, 25 de junio de 2012

Within Temptation


 Piensas en todas aquellas veces en que las tentaciones se han paseado por tu vida, y en las posibles próximas veces en que lo harán.
Y qué hay de las sensaciones, las distintas sensaciones que han despertado. Despertarlas para que vuelvan a dormirse otra vez, sin saborearlas lo suficiente
 Y los limites prefijados de antemano, que sabes no debes cruzar.  No te engañes, no te gustan los límites. Hay suficientes limites en el día a día como para que tambien los haya a la hora de sentir.
Aparecen el compromiso y el deber entonces. Todavía estan presentes, aunque a medida que los dias pasan te convenzas de que el final es inminente, cuestión de tiempo. Adquiriré tus papeles ahora.
Todo esto lo sabes, lo conoces, porque te conoces a ti misma. Pero necesitas darte de bruces con una sensación y con sus respectivos límites, para un planteamiento más serio.Pero sigues ahí estancada, sin hacer mención de avanzar. Y así seguirás hasta que el vaso se desborde.


 Són aquestes les cosas del pensar. Em fan pessigolles per tot el cos y no es van. Em fan patir, perquè t’adones que son de veritat y només vols que les coses canviin, però no saps com fer.



Still want to hold you and kiss behind your ears
ButI recount the countless tears that I lost for you
 

lunes, 4 de junio de 2012

A los que aman



Hay nubes grises que cogen su color al estar cerca de la luna. Hay nubes sin sombra. Hay nubes densas, blancas y brillantes cuyos bordes se tocan. Hay velos blanquecinos formados por cristales de hielo. Nubes como rebaños. Hay nubes negras como montañas oscuras, que en unos instantes cubren el cielo y anegan la tierra de lluvia.
[...] Hay nubes como velo de cristal. Y nubes pesadas como castillos. Nubes que nos recuerdan la cara del ser que amamos. Y nubes con rostros que no queremos recordar. Siempre viví mirando al cielo y nunca encontré dos nubes idénticas. Así quiero morir. Mirando las nubes y buscando la pregunta a una respuesta que no conozco.

sábado, 31 de marzo de 2012

El columpio (I)

Ella paseaba por la ciudad. Era una tarde cualquiera de un día cualquiera. Se había alejado del ruido del centro para perderse por las calles tranquilas y silenciosas de las afueras. Soñaba con cada paso que daba, inventando alguna historia, algún encuentro, algún regalo del destino. Caminaba por el parque, distraída, contemplando las vistas de la ciudad. Sonrió divertida al ver los columpios, y no resistió la tentación de probarlos. Se sentó y comenzó a balancearse. Con cada movimiento, se sintió retroceder en el tiempo, navegando por los recuerdos de su mente, cerrando los ojos de vez en cuando para hacer todavía más vivas aquellas sensaciones pasadas, las risas, los juegos. Ensimismada, comenzó a cantar, dejándose llevar por el vaivén, olvidándose de donde estaba.
Daniela

Él la observaba desde el banco, embriagado de la sencillez y vitalidad que derrochaba aquella chica, desconocida hasta hacía unos segundos. Sentía a su alma moverse dentro, saltando en su corazón, haciéndolo palpitar con cada ida y venida de su cuerpo sobre aquel columpio del parque. Sonreía y cantaba, mirando al infinito de la ciudad, gobernándola desde lo alto.
Quiso acercarse, quería ser partícipe de aquella imagen, de aquella escena tan hermosa. Caminó hacia ella con cuidado para no alterar la atmósfera que la envolvía. Estaba ya muy cerca.
Quiso hablar, quiso conocer a aquella chica de cabellos castaños . Se detuvo frente a ella, dispuesto a preguntarle tantas cosas. Pero las palabras se le escapaban de la boca, se resbalaban por la comisura de sus labios, haciéndole cosquillas, robadas por el viento, el mismo viento que movía sus cabellos con el dulce balanceo de su cuerpo.
Jorge

Ella volvió al presente y se encontró con los ojos verdes de aquel muchacho que la contemplaba. Creyó reconocer algo en aquella mirada, algo que ya había visto antes. Quiso decir algo, pero sólo podía sonreír.

sábado, 25 de febrero de 2012

Plan B

De qué sirve levantarse cada mañana pensando que puede cambiarse algo inmutable, tan inmutable como el recorrido del sol a lo largo del día, o las gotas de agua que caben en un vaso.
De que sirve remendar los sentimientos que enloquecen la cabeza, rompiendo los esquemas y el flujo de las ideas. De que sirve volver al caudal del día a día si en cualquier momento el río volverá a desbordarse. Se desbordará, se llenará de sueños y de deseos que no satisfacen esos esquemas en los que se obliga a caber, en los que se obliga a discurrir golpeando sus paredes en cada curva, como un intento fallido pero real y ansiado de romper con ello definitivamente, aun sabiendo que de nada sirve volver a lograrlo si esta vez no es la definitiva. De que sirve plantearse las cosas una y otra vez, dándole vueltas al mundo entre los dedos sin saber qué demonios hacer con él. De qué sirve querer que te hagan caso si lo que más deseas es que te dejen en paz. De qué sirve mandar señales a una pared maciza, dialogar, explicar a un papel cómo te sientes, estando siempre dispuesta a resolver los problemas del mundo, y esperando de la forma más absurda posible, que el mundo vuelva sus ojos hacia ti cuando lo precises.
De nada. No sirve absolutamente de nada. Solo sirve para toparte con esa pared de nuevo.Pero así estamos un día más, y parece que por vez infinita habrá que recurrir al plan B.

viernes, 10 de febrero de 2012

Avanti tuti

No te des por vencido, ni aún vencido,
no te sientas esclavo, ni aún esclavo;
trémulo de pavor, piénsate bravo,
y acomete feroz, ya mal herido.
Ten el tesón del clavo enmohecido
que ya viejo y ruin, vuelve a ser clavo;
no la cobarde estupidez del pavo
que amaina su plumaje al primer ruido.
Procede como Dios que nunca llora;
o como Lucifer, que nunca reza;
o como el robledal, cuya grandeza
necesita del agua, y no la implora...
Que muerda y vocifere vengadora,
ya rodando en el polvo, tu cabeza !

*Almafuerte

domingo, 8 de enero de 2012

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En medio de la noche que me cubre,
Negra como el abismo de polo a polo,
Agradezco a cualquier dios que pudiera existir
Por mi alma inconquistable.
En las feroces garras de las circunstancias
No me he lamentado ni he llorado.
Bajo los golpes del azar
Mi cabeza sangra, pero no se doblega.
Más allá de este lugar de ira y lágrimas
Se acerca inminente el Horror de la sombra,
Y aun así la amenaza de los años
Me encuentra y me encontrará sin miedo.
No importa cuán estrecha sea la puerta,
Cuán cargada de castigos la sentencia.
Soy el amo de mi destino:
Soy el capitán de mi alma.
Invictus

viernes, 23 de diciembre de 2011

Plou i fa sol

Avui es un d'aquets dias que plou i fa sol al mateix temps...

"Veurem el món des de l’aigua
Entre peixos i algues
I se’ns cremarà la pell."




Plou i fa sol
Plou i fa sol, una cançó d’amor, I el record d’una porta tancada.

lunes, 19 de diciembre de 2011

Cuanta falsedad...

Todavía hoy no comprendo por donde vas. No entiendo si pretendes confundirme o si pretendes arrebatarme lo que es mío, como pensaba hace años, creyéndome engañada por alguien que por suerte ya no está. Pero lo grave es que viví en una mentira parcial, una mentira con pinceladas de realidad, de verdad. Es posible que entre esas pinceladas, estuvierais tú y tu manera de verme, tu manera de vernos. Y aún hoy me sorprendo cada día, viendote sin verte, todavía sintiéndome culpándome por mis juicios y por mis actos.
Cierto es que no me queda mucho de aquellos días. Cierto que a veces lo lamento, porque en parte soy la culpable. Sin embargo, tristemente y cada día que pasa, me doy cuenta de que no era cuestión mía, sino tuya. Que no importaba lo que yo hiciera o dejara de hacer, ya que sólo había un final posible. Después de tantos años, no puedo creer que sigas siendo tan ingenua. Detrás de esa aparente ingenuidad, había resentimiento, había palabras con objetivos cambiados, había intenciones distintas. Satanizarme en mis propias espaldas, excusándote en otros y echándome la culpa a mí de lo que tengo, de lo que he conseguido y de que tú no lo tengas.
En cierto modo, tratabas de sembrar la semilla de la duda, de poner las primeras piedras en lo que deseabas que fuera un muro, que se alzara fuerte y alto, no teniendo siquiera valor para dar la cara. De hecho, aún sigues intentándolo, con pequeñas escaramuzas que no llegan ni llegarán a nada. En definitiva, intentas romper algo que cada día que pasa más se solidifica y se fortalece, gritando que no tienes ninguna credibilidad. Nada de lo que digas, nada de lo que hagas cambiará nada, así que deja de intentar arrebatarme lo que es mio. Cuando antes te hagas a la idea, mejor.

martes, 13 de diciembre de 2011

...

Recuerdo tus palabras, las que dijiste una tarde cualquiera, de esas en las que me asomaba a la ventana, y mientras yo fumaba, tú te enfadabas con el mundo. Ahora ya hace tiempo que no fumo ni que me asomo a la ventana. Ya hace tiempo que no te veo, enfadada, buscando una explicación. Pero tus palabras siguen ahí, y a veces pienso que realmente me conocías mejor de lo que yo esperaba. Sabias mirar por mis ojos y decirme algo que nadie jamás me dijo, y me atrevería a decir, nunca volveré a escuchar. Recuerdo que tus mejillas se ponían del color de tu pelo, cuando sofocada, te empeñabas en que tenías razón. Y así son las cosas, según parece. Sé que no leeras esto, ya hace tiempo que no lo haces, pero de vez en cuando te recuerdo y te añoro.